Bridgport Trophies

El ritmo de un proyecto conmemorativo

Cada encargo empieza por una conversación sobre el hito que se quiere recordar y el lugar donde la pieza va a estar expuesta: una sala de reuniones, un vestíbulo, una vitrina de archivo. De ahí sale la decisión que más condiciona el calendario, porque el vidrio recuperado disponible en cada momento marca el tono, el grosor y la textura final.

Entre la selección del residuo y la entrega hay fases que no se pueden acelerar: la fusión, el enfriado lento y el pulido del borde dependen del material, no de una fecha fijada de antemano.

Qué se considera dentro de un encargo y qué no

Antes de abrir un proyecto conviene dejar por escrito algunas cosas, porque el material recuperado no funciona como una materia prima comprada al peso. Aclaramos aquí las condiciones que suelen generar dudas durante la conversación inicial y que afectan al ritmo real del taller.

Sobre el origen del vidrio y del plástico

Trabajamos con residuo disponible en el momento de cada lote: botellas verdes y transparentes, frascos de conserva, ventanas retiradas y tapones de HDPE. No reservamos material de antemano ni garantizamos un tono exacto, porque el color final depende de la mezcla que llegue al taller esa semana. Si el encargo exige una tonalidad concreta, lo decimos antes de empezar y, si no es posible, se propone una alternativa dentro de la paleta turquesa mate.

Plazos, lotes y enfriado

No damos fechas cerradas. La fusión depende del tamaño de la pieza y el enfriado lento puede ocupar varios días seguidos para evitar tensiones internas que agrieten el vidrio. Cuando el acabado incluye plástico recuperado en capas, se suman jornadas de prensado y lijado manual. Preferimos acordar una ventana amplia y avisar por correo cuando la pieza entra en horno y cuando sale del pulido, en lugar de prometer un día concreto que el material no puede cumplir.

El ritmo del material recuperado

Cada encargo avanza al compás de lo que el vidrio y el plástico recuperados permiten. No hay fechas cerradas: hay una secuencia que se respeta para que la pieza llegue entera y sin tensiones internas.

  1. Conversación inicial

    Empezamos hablando del hito que se va a reconocer y del lugar donde la estela quedará expuesta. De ahí salen el tamaño, la orientación y si conviene que la luz natural la atraviese de frente o de costado.

  2. Selección del residuo

    Revisamos el vidrio y el plástico disponibles en el taller y elegimos el lote según el tono y la textura buscados. El verde de botella da vetas profundas; el transparente de frascos, una claridad más pareja.

  3. Diseño de la silueta

    Definimos el contorno y la ubicación del degradado turquesa mate. Esta etapa se ajusta varias veces porque el espesor real del vidrio refundido nunca coincide del todo con el boceto.

  4. Fundido y capas de plástico

    En el taller el vidrio se funde y se vierte en moldes refractarios. El plástico recuperado se incorpora en capas controladas, sin adhesivos, para que la pieza respire y no se agriete con los cambios de temperatura.

  5. Enfriado lento y pulido

    El enfriado puede extenderse varios días según el volumen de la colada. Después se pule el borde, se revisa la refracción bajo luz natural y se fotografía la pieza terminada antes de embalarla.

  6. Coordinación de la entrega

    La salida se acuerda según la disponibilidad del lote y la complejidad del acabado. Preferimos avisar con margen antes que prometer un plazo que el material no pueda cumplir.

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