Talleres de recuperación urbana
Recibimos vidrio de botellas verdes y transparentes ya separado por color. Cada entrega llega con una nota de origen y fecha, que después se archiva junto al número de lote de la pieza fundida.
El vidrio reciclado y el plástico recuperado llegan al taller desde flujos controlados, clasificados siempre bajo los mismos criterios de color, grosor y limpieza. Esa constancia en el origen es lo que permite repetir el degradado turquesa mate con parámetros estables de temperatura y tiempo de enfriado, sin que la pieza pierda su carácter. Aun así, cada lote conserva variaciones mínimas de tono y pequeñas burbujas internas: no las escondemos, las documentamos junto al número de lote y las compartimos como parte de la memoria del objeto. Antes de que una estela salga del taller revisamos los efectos de refracción de la luz sobre las líneas limpias, y la base de plástico recuperado pasa por pruebas de estabilidad para soportar el peso sin deformarse. No prometemos unidades idénticas entre sí, sino un estándar matérico honesto que respeta la naturaleza del residuo y su trazabilidad.
La fiabilidad de una pieza conmemorativa empieza mucho antes del horno: empieza en quién separa el material y en cómo lo clasifica. Estos son los flujos con los que trabajamos de forma continua, siempre bajo los mismos criterios de selección y trazabilidad.
Recibimos vidrio de botellas verdes y transparentes ya separado por color. Cada entrega llega con una nota de origen y fecha, que después se archiva junto al número de lote de la pieza fundida.
El plástico recuperado de tapones y envases se lava y seca antes de entrar al taller. Trabajamos con grupos que mantienen la separación por tono, porque una mezcla aleatoria arruina el acabado mate turquesa.
Para paneles de vidrio refundido montados con perfiles de aluminio reciclado, coordinamos medidas y fijaciones desde el inicio. Así las placas pueden retirarse sin romper el conjunto si hay que recolocarlas.
Cada lote conserva variaciones mínimas de tono y pequeñas burbujas internas. No las escondemos: se documentan en la ficha de la pieza, junto con el origen del residuo y la fecha de enfriado.